La Asociación «Aprendiendo a Vivir» brinda contención frente a las adicciones en Viale y pide el apoyo de la comunidad
La entidad funciona en el exmuseo de la ciudad y asiste a personas con consumos problemáticos y a sus familias. Ante la falta de respuestas estatales, los voluntarios impulsan una campaña de socios para sostener el espacio.
La Asociación «Aprendiendo a Vivir» trabaja activamente en la ciudad de Viale para brindar asistencia y contención a personas atravesadas por la problemática de las adicciones y a sus grupos familiares. La organización, que funciona en una sala del exmuseo de la ciudad, advierte sobre la complejidad del escenario actual y la necesidad de un mayor compromiso social. “Lamentablemente Viale está atravesada mal por este tema de las adicciones en todo sentido y hay muchas familias que necesitan ayuda”, expresaron desde la entidad.
El espacio comenzó a gestarse en el año 2019, impulsado por un grupo de familias con hijos en centros de rehabilitación, y actualmente cuenta con el acompañamiento de profesionales. Todos los martes a las 18:30 horas se realizan los encuentros para familiares, coordinados por la licenciada en psicología María José Bordagaray, quien aborda el consumo problemático tanto de sustancias como de redes sociales o juegos. “Lo más importante es que al ser grupal se pueden compartir muchas experiencias y al ver a los compañeros las situaciones que van atravesando, eso ayuda un montón”, detalló la profesional de la salud.
Como parte del tratamiento ambulatorio, la asociación sostiene el «Grupo Lázaro», el cual se reúne los días martes a las 20:00 horas en la misma sede municipal. Este espacio de escucha cuenta con la participación de Edgardo, un operador que superó la enfermedad hace doce años y hoy acompaña a otros jóvenes mediante su experiencia personal. “Yo lo viví desde adentro, sé que no es fácil, pero solo es mucho más difícil y estamos para acompañar”, aseguró el referente sobre la contención que brindan a quienes recién inician el proceso.
El abordaje de la institución es de carácter integral, por lo que también suman el apoyo espiritual y emocional a cargo del pastor Hugo Erenogro y su esposa Mari, ambos operadores socioterapéuticos en adicciones. Los integrantes de la asociación advierten con profunda preocupación que el rango etario de inicio en los diferentes consumos es cada vez más bajo en la región. “Damos un mensaje esperanzador, al creer que Dios suple cualquier necesidad y que también tiene el poder para revertir esa situación y que esa vida sea totalmente transformada”, sostuvo el pastor.
Para sostener estas actividades preventivas y asistenciales, el grupo trabaja a pulmón y solicita a la comunidad que colabore sumándose como socios con una cuota mensual de 2.000 pesos, ya que denuncian una fuerte ausencia estatal en el área de salud. “El Estado está un poco quieto en este sentido, no contamos con guardias de salud mental, todo es privado y es muy costoso”, advirtieron las voluntarias de la asociación, recordando que la adicción es una enfermedad que requiere tratamiento urgente.
A pesar de las dificultades económicas y estructurales, los miembros de la institución destacan que la recuperación es una realidad posible y celebran los logros de quienes rearman sus vidas, como el caso de un joven de la localidad de Ramírez que llegó con una severa abstinencia tras diez años de consumo y hoy se encuentra totalmente recuperado. “Entre todos yo creo que podemos salir adelante y podemos mejorar esta problemática; la ayuda de cada uno, hasta donde uno pueda dar, es bienvenida”, concluyeron los integrantes del grupo

